Severinchik Kirill, Alexeeva Valentina, Khorikov Yuri y Khorikov Roman, junio de 2026.
Severinchik Kirill, Alexeeva Valentina, Khorikov Yuri y Khorikov Roman, junio de 2026.
De cinco a seis años y medio de condena condicional. En Surgut concluyó el examen del caso contra los testigos de Jehová locales.
Área Autónoma de Khanty-MansiEl 19 de junio de 2026, el Tribunal Municipal de Surgut pronunció sentencia en uno de los dos sonados casos penales contra los testigos de Jehová en la ciudad. Yuri Jorikov, su hijo Román, Valentina Alexéyeva y Kiril Severinchik fueron declarados culpables en virtud de los artículos sobre “organización” y “participación” en las actividades de una organización prohibida. El proceso judicial contra los creyentes se prolongó siete años.
El juez Alexéi Koryakin impuso una pena de prisión condicional: a Yuri Jorikov, 6 años y 6 meses; a Román Jorikov, 6 años y 4 meses; a Valentina Alexéyeva y a Kiril Severinchik, 5 años a cada uno. Además, el tribunal ordenó que los Jorikov pagaran juntos 990.244 rublos.
Román Jorikov tiene 35 años y es mecánico automotriz. En el pasado, realizó el servicio civil alternativo por convicciones personales. En su última declaración ante el tribunal, expresó: “Me alegra que hayamos podido mostrar a todos los participantes del proceso que no somos extremistas ni fanáticos religiosos, sino personas comunes con nuestras aficiones, sueños, esperanzas, solo con una fe firme en nuestro Dios Jehová”.
El padre de Román, Yuri, de 58 años, es jubilado del Ministerio del Interior y trabajó durante muchos años en el servicio de seguridad económica de un banco. Tras el registro, su situación laboral cambió drásticamente: “La dirección del banco empezó a tratarme con recelo, aunque yo tenía buena reputación. Finalmente, un empleado de seguridad interna me recomendó renunciar voluntariamente, lo cual hice sin remordimiento”. En su última palabra dijo: “En nuestro corazón no hay crueldad, ni motivos de odio religioso, intolerancia o enemistad”.
Valentina Alexéyeva es la mayor de los condenados, con 67 años. Está a cargo de su hijo, que tiene discapacidad de grupo I desde la infancia y requiere cuidados constantes. No hay nadie más que pueda atenderle, aparte de su madre.
Kiril Severinchik, de 29 años, trabaja como electromecánico de ascensores. Su padre, Artur, anteriormente fue condenado en la misma ciudad por su fe y también recibió condena condicional.
El proceso penal se inició en febrero de 2019, después de registros masivos en los que siete creyentes fueron torturados. Kiril Severinchik fue una de las víctimas de severas golpizas en aquel momento.
La base de la acusación fueron los testimonios de un testigo protegido bajo el seudónimo de “Alexéi Mironov”. Según él, en 2018 comenzó a relacionarse con los testigos de Jehová por curiosidad y, posteriormente, acudió al FSB. Valentina Alexéyeva declaró en una audiencia: “Mironov comenzó a estudiar la Biblia por iniciativa propia, vino a mi casa sin invitación. Por eso se me acusa de inducir (involucrar) en la actividad de una persona jurídica liquidada”.
El acta de acusación tiene casi 5 000 páginas, un volumen comparable al de una docena de libros completos. Las audiencias se celebraron a puerta cerrada. La esencia de las acusaciones radicaba en que la investigación calificó las conversaciones sobre la Biblia, las oraciones conjuntas y las reuniones de adoración como actividad extremista. No obstante, el caso incluye una pericia según la cual en las palabras de los creyentes no se detectó “signos de incitación al odio, propaganda de superioridad ni incitación a cometer actos violentos”.
En total, en la región de Janti-Mansi, 27 creyentes han sido objeto de persecución por su fe.




