Última declaración de Olga Chebrak en Birobidzhán

La creyente recordó al tribunal que Cristo enseñó a amar incluso a los enemigos, y preguntó: «¿Es propio ese modelo de comportamiento de una actividad extremista? La respuesta es obvia: no. Pero es precisamente de esto de lo que se me acusa ahora».

Transcripción:

En todas las épocas, las personas han creído y seguirán creyendo en Dios. Esto es de suma importancia, ya que de ello depende el nivel de espiritualidad, moralidad y pureza de conciencia del ser humano. Pero ¿cómo mantener la espiritualidad sin leer la Biblia? La Biblia es un mensaje de nuestro amoroso Padre, quien nos asegura su cariño, nos consuela, nos anima, nos instruye y nos guía. Por ejemplo, en la Biblia se dice: «Yo soy Jehová, tu Dios, que te enseña para tu bien, que te guía por el camino que debes seguir». El mundo sería mucho mejor si todos aplicaran los consejos de la Biblia.

Al leer la Biblia, he comprendido cada vez más cuán sabia es esta obra. En ella se encuentran consejos para toda situación en la vida. Llevo 29 años estudiando la Biblia. Gracias a los conocimientos adquiridos, aprendí a no odiar a las personas ni a incitar a nadie a la violencia o crueldad. Estoy en contra del extremismo. Un hombre se preguntaba por qué leemos este libro durante tantos años. Es porque la Biblia es el libro de la sabiduría de Dios. Jehová nos la entregó como guía para la vida. Como Creador, Él sabe lo que es mejor para nosotros. No basta con leer la Biblia, sino que se debe meditar en ella y, sobre todo, aplicar sus consejos en la vida.

Aquí algunos ejemplos: «Y como quieren que los hombres hagan con ustedes, así también hagan ustedes con ellos»; «Pero yo les digo: amen a sus enemigos, bendigan a los que los maldicen, hagan el bien a los que los odian y oren por los que los maltratan y los persiguen». ¿Acaso este modelo de conducta se asocia a actividades extremistas? La respuesta es evidente: no. Sin embargo, justamente en esto se basa la acusación en mi contra.

La Biblia dice que Dios jamás quiso que se cometiera maldad y violencia, y espera que sus siervos desarrollen ese mismo pensamiento, actitud y disposición. En el Sermón del Monte, Jesús dijo: «Felices los pacificadores... felices los humildes... felices los misericordiosos... felices los de …

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